viernes, 2 de diciembre de 2016

En el nombre de...

Esta historia breve la escribí en 2001, pocos días después de los atentados ocurridos en Estados Unidos. Bajo el título inicial de "El Dios Repugnado", lo publiqué el 2 de octubre de 2001 en un foro de amigos, bajo el seudónimo de Yoshiro Kawakaze. Espero que os guste.


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Un plácido día de Septiembre, estaba dios haciendo sus cuentas mientras comía una nube de algodón dulce. Pronto sería época de lluvias en una parte del planeta tierra y estaba planificando su llegada para que no hubiese ningún error en los cálculos y se provocase algún tifón o huracán. Estaba ensimismado mientras un grupo de almas jugaba al fútbol con una nube especialmente mullida. De repente, un fuerte estallido le hizo salir de su ensimismamiento.

Se asomó a su balcón y observó atentamente. No parecía que hubiese nada grave, nada más grave que lo normal: gente que se mata una a otra por cualquier motivo, atropellos, secuestros, hambre y guerra. Lo habitual... Pero no, ya que unos minutos más tarde lo habitual se convirtió en terrorífico. Otra explosión le permitió ver un montón de humo que cubría lo que los hombres llaman Nueva York. Así que bajo un poco para ver mejor y lo que contempló, le puso la piel de gallina... Dos aviones se habían llevado por delante las torres donde algunos hombres trabajaban y muchos estaban muriendo. Pensó que podía hacer, cuando vio que otro avión descendía en otro punto cercano para estrellarse contra el lugar donde uno de los ejércitos de hombres planificaba sus acciones. Alargó su mano para impedir el choque, pero lo que escuchó le paralizó: “Ala es grande” se gritó desde el avión antes de impactar contra el edificio.

¿Porqué le habían nombrado?. El era Dios, Yavhé, Alá, ... muchos nombres para un dios... ¿Acaso alguien volvía a matar en su nombre?. Esos hombres están locos... ¿Pero como pueden pensar que él quiera la muerte?. Entonces escucho lo mismo en otro avión cercano, y se percató que iba a repetirse lo anterior, así que lo golpeó con su mano y lo derribó. Para entonces sus migrañas habían crecido de forma espectacular ante el alarido de los miles de almas que estaban subiendo de golpe desde las torres, que se habían derrumbado.

Allí quedo dios, observando y pensando que había hecho el para merecer eso. Y aquí que en los días siguientes todo se complicó. La gente vitoreaba la ejecución del atentado y le nombraban adjudicándole la destrucción de las torres. En otro punto un millonario dirigente árabe brindaba en su nombre por la victoria. En otro lugar le pedían que bendijese a los que iban a tomar venganza... y mientras las almas de los hombres ascendían preguntándole ¿porqué?.

Y dios lloró.

No hay comentarios:

Publicar un comentario