-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1917… Una mañana de abril en las
trincheras. Otra más. Monótona. Oscura. Mortal. Fría… Observo a través de los
binoculares el terreno que tengo frente a mí; la tierra de nadie, un terreno
vacío, ajeno, destruido.
Nada. Cráteres, alambradas y ruinas. El
Caos. La nada…
En la lejanía se escuchan los obuses
sin nombre, tal vez suyos, tal vez nuestros, que acaban con los nervios y las
vidas de algunos (¿muchos?, ¿ninguno…? ojalá) hombres.
1917. Tres años viendo el mismo
panorama de horror, las caras ajenas de la muerte y la destrucción. Estoy
cansado… cansado de esta vida. Ni tan siquiera se que estoy haciendo aquí,
mirando el horizonte, esperando un ataque, suyo o nuestro, para acabar con este
mortal aburrimiento. Y sin embargo, deseando que no llegue nunca ese momento… Y
todo para que esos generalifes de uniforme pulcro y monóculo presuman de sus
hazañas, de “su sangre” en los salones de los palacios, entre “madames” y
champagne.
Y ahora viene ese joven capitán,
inexperto y bisoño a pedirme explicaciones, que si hay movimiento…, que si “que
pena”, con las ganas que tengo yo de entrar en acción…, de ganar una medalla…,
maldito cretino. Apostaría mi vida a que lo que tendrás será una cruz de madera
tras el primer envite.
Estoy harto de estos críos, niños,
algunos oficialillos recién paridos, otros soldaditos de juguete, que se creen
hombres y mueren como corderos. Me dan tanta pena…, tanta pena…
(…)
¡Maldita sea! ahora a esos estúpidos les
da por ponerse al tajo con sus ametralladoras y obuses… Ese si que
estuvo cerca… Me echaré al suelo…
¡No te lo dije…! ya le han volado la
cabeza a ese estúpido capitán… bueno, no fui yo… Esto se pone feo… Me toca
trabajar.
Me levanto y llamo a los hombres, que
se hacinan en el fondo de la trinchera… El enemigo ataca… y es importante. ¡Mierda!
han volado la ametralladora y me parece que no vamos a poder parar a esos
bastardos.
Ya tengo dos pobres diablos reventados
a mis pies… toma… lo siento, no quería matarte, pero… mejor tu que yo… otro al
huerto.
No veo nada… ¿y mis chicos?… malditos
cobardes… huyen… volved malditos, volved…
No, mierda… ya llegan… debería huir… es
lo inteligente, pero… el honor… (…) una mierda el honor… quiero ver mañana
crecer a mis hijos…
Hay os quedáis, con vuestra trinchera…
(…) Mierda, mierda, mi pierna… ah…
Voy a intentar llegar a aquel árbol…
caído… Gracias amigo… ayúdame… oh… esos malditos… esos malditos…
(…)
Maldito…19…17, mald…ito, maldit…
Fin.
Yoshiro Kawakaze 13/04/2000
No hay comentarios:
Publicar un comentario