jueves, 1 de diciembre de 2016

1917

Este micro relato lo escribí en 1.999, corrigiéndolo y publicándolo en un foro privado de amigos en abril de 2.000 bajo el seudónimo de Yoshiro Kawakaze. Lo he escogido como el primero en ser publicado al guardar relación con mi Blog sobre la Primera Guerra Mundial. Espero que lo disfrutéis...


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1917… Una mañana de abril en las trincheras. Otra más. Monótona. Oscura. Mortal. Fría… Observo a través de los binoculares el terreno que tengo frente a mí; la tierra de nadie, un terreno vacío, ajeno, destruido.

Nada. Cráteres, alambradas y ruinas. El Caos. La nada…

En la lejanía se escuchan los obuses sin nombre, tal vez suyos, tal vez nuestros, que acaban con los nervios y las vidas de algunos (¿muchos?, ¿ninguno…? ojalá) hombres.

1917. Tres años viendo el mismo panorama de horror, las caras ajenas de la muerte y la destrucción. Estoy cansado… cansado de esta vida. Ni tan siquiera se que estoy haciendo aquí, mirando el horizonte, esperando un ataque, suyo o nuestro, para acabar con este mortal aburrimiento. Y sin embargo, deseando que no llegue nunca ese momento… Y todo para que esos generalifes de uniforme pulcro y monóculo presuman de sus hazañas, de “su sangre” en los salones de los palacios, entre “madames” y champagne.

Y ahora viene ese joven capitán, inexperto y bisoño a pedirme explicaciones, que si hay movimiento…, que si “que pena”, con las ganas que tengo yo de entrar en acción…, de ganar una medalla…, maldito cretino. Apostaría mi vida a que lo que tendrás será una cruz de madera tras el primer envite.

Estoy harto de estos críos, niños, algunos oficialillos recién paridos, otros soldaditos de juguete, que se creen hombres y mueren como corderos. Me dan tanta pena…, tanta pena…
(…)

¡Maldita sea! ahora a esos estúpidos les da por ponerse al tajo con sus ametralladoras y obuses… Ese si que estuvo cerca… Me echaré al suelo…

¡No te lo dije…! ya le han volado la cabeza a ese estúpido capitán… bueno, no fui yo… Esto se pone feo… Me toca trabajar.

Me levanto y llamo a los hombres, que se hacinan en el fondo de la trinchera… El enemigo ataca… y es importante. ¡Mierda! han volado la ametralladora y me parece que no vamos a poder parar a esos bastardos.

Ya tengo dos pobres diablos reventados a mis pies… toma… lo siento, no quería matarte, pero… mejor tu que yo… otro al huerto.

No veo nada… ¿y mis chicos?… malditos cobardes… huyen… volved malditos, volved…

No, mierda… ya llegan… debería huir… es lo inteligente, pero… el honor… (…) una mierda el honor… quiero ver mañana crecer a mis hijos…

Hay os quedáis, con vuestra trinchera… (…) Mierda, mierda, mi pierna… ah…

Voy a intentar llegar a aquel árbol… caído… Gracias amigo… ayúdame… oh… esos malditos… esos malditos…

(…)

Maldito…19…17, mald…ito, maldit…

Fin.


Yoshiro Kawakaze 13/04/2000

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