miércoles, 17 de mayo de 2017

EL HÉROE Y LA PELOTA

In memorian. Thor (2004 - 2017)
El mar embravecido rugía con fuerza aquella mañana. Las olas subían a buena altura, golpeando con fuerza antes de morir junto a la orilla pedregosa donde jugueteaban aquellos perros. Verlos era un placer, a pesar del viento y de lo nublado del día; los más valientes se arriesgaban a meterse en el agua ligeramente, sacudiéndose para secarse tras cada nueva ola.

Dos rotweiller jugaban a batallar, simulando que se mordían, cortando sólo su juego para reírse de los chiguagua y el perro de aguas que tonteaban con sus juguetes junto a la orilla, sin atreverse a meterse en un agua que consideraban demasiado salvaje.

Los amos charlaban amigablemente, arrojando de forma ocasional los juguetes al agua… Las olas los devolvían con fuerza, evitando que aquellos peludos tuviesen que arriesgarse en aquel mar bravo.

Entonces, ocurrió el desastre… una pelota roja, la del perro de aguas, voló demasiado lejos. La perrita, ya que era una hembra, intentó entrar al agua, cada vez más embravecida. El terror la invadió y se dio la vuelta sin arriesgarse, mientras las carcajadas de los rotweiller inundaban sus oídos, burlándose de ella. Los amos no se percataban del creciente peligro para aquella pelota, que sustraída por la resaca, comenzaba a huir hacia el gran azul. Sus gritos (piiii... socorro, piiii… salvadme) apenas si eran perceptibles para los perros, con los rotweiller entregados a la risa y sus juegos, y con los chiguagua intentando animar a la perrita para que se arriesgase a cogerla.

La pelota roja, comenzaba a no poder más… su color se perdía ya, lejos de la orilla, sometida por las constantes olas, por un mar implacable que la reclamaba para si… Entonces ocurrió… apareció el.
Con su color marrón y plata, su pelo rizado, aun humedecido por el agua de las olas que sacudían contra la orilla, aquel pequeño yorkshire, que apenas levantaba unos centímetros del suelo, se irguió desafiante sobre una gran piedra, rompiendo con su figura el fondo de nubes, mirando con decisión al bravo mar. Ladró para indicar a la perrita que el salvaría a la pobre pelota, lo que llamó la atención de los amos, y, sobre todo, de los rotweiller, que empezaron a revolcarse de la risa que les entró.

Desde abajo, los rotweiller le ladraban insultos y groserías, seguros que aquel pequeño sería incapaz de cumplir su último "guau" a aquella triste perrita, a punto de perder su pelota. Fue entonces cuando aquel pequeño peludo hizo acopio de todo su valor, y se arrojó con bravura al agua. Cuando su cabecita emergió de las oscuras aguas, entre la espuma de las olas, los rotweiller dejaron de reír, y se quedaron con los ojos muy abiertos mirando el desesperado heroísmo de aquel pequeño. Los chiguagua ladraron con aprobación, vitoreando a aquel gigante de pequeño tamaño, mientras los amos se llevaban las manos a la cabeza y gritaban a aquel desdichado que regresase.

Pero el héroe había emprendido su camino a la eternidad, y estaba dispuesto a regresar con su premio, o morir en el intento. Nadando con fuerza, sorteando las batientes olas, tragando mucha agua, pero sin desfallecer, nadó durante varios minutos… la fuerza de la corriente comenzaba a notarse, y la pelotita se alejaba cada vez más de la orilla.

Ya le animaban hasta los rotweiller, cuando el héroe alcanzó a pelotita. Aprovechando un golpe de mar se impulsó adelante y la atrapó en su boquita. Pelotita roja exclamó un piiii de agradecimiento, antes que aquel yorki girase sobre si mismo y pusiese rumbo a la orilla. Fue en ese momento cuando se percató de lo lejos que estaba, y de la fuerza de la corriente que tiraba de ellos hacia el interior. Suspiró con fuerza, antes de batir sus patitas con renovados bríos, animado en la lejanía por los amos y los perros que, ya sin diferencias, ladraban con fuerza.

Durante unos segundos consiguió, lentamente, avanzar evitando las olas que golpeaban a su alrededor con fuerza. La pelotita le ahogaba, en su intento por no desprenderse de su rescatador. Una gran ola los cubrió completamente, sumergiéndolos bajo un manto de agua; los espectadores aguantaron la respiración durante varios segundos. Nada se veía, parecía que el mar había reclamado al héroe y a la pelotita para si. Pero los vítores y ladridos se renovaron con fuerza cuando la cabecita apareció entre las oscuras aguas, aun con el rojo de la pelota entre sus dientes.

Dos ángeles que juegan en el prado celestial.
Kira (2002 - 2017) y Thor (2004 - 2017)
El héroe remó y remó, cada segundo más cerca de la orilla, derrotando a los enemigos que le surgían, fuese la resaca o las olas, plantando cara a la misma dama blanca con fiereza, hasta alcanzar la orilla, donde, agotado depositó a pelotita, antes de sacudirse para mojar a todos los que le rodeaban entre vítores.

Y tal como llegó, erguido y firme como el más grande de los perros, marchó, meneando su colita mientras los rotweiller, alucinando le bautizaban… Es el rotweiller de bolsillo, allí va, directo hacia la eternidad.


Dedicado con todo mí cariño al pequeño THOR, aquel gran compañero, ese gran héroe. Ya eres eterno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario